Hace cinco años…

AVISO: Este mensaje/texto es de carácter introspectivo/”che! estem recordant”/”flashback!flashback!”. No encontrareis anécdotas de franceses ni hechos curiosos sobre la vida en el norte, leer bajo su propia responsabilidad. No administrar a niños menores de tres años ni a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. No leer si va a conducir o realizar actividades de riesgo, puede producir somnolencia o ganas de recordar “los viejos tiempos”.

AVISO ADICIONAL: Este texto es muy muy muy largo, leer sólo si no tienes ganas de irte a casa todavía.

Hace poco que os he escrito y con el follón que tengo en el trabajo no pensaba escribir hasta más tarde, pero de repente me he dado cuenta que el lunes, lunes tres de marzo se cumple una efeméride, una de aquellas que marcan vidas. 

Hace cinco años, exactamente el tres de marzo de dos mil tres, un lunes, entre a trabajar en Boehringer Ingelheim.

 Podéis decir que soy un exagerado. “marcar vidas”… No hay para tanto… Es cierto, miles y miles de personas hacen lo mismo cada día… Y sin embargo… Puedo decir que, para mi, ha habido un antes y un después…  

Sobre todo porque 2003 fue un año en el que me pasaron un montón de cosas… Y diría que no me han dejado de pasar desde entonces… Recapitulemos: 

  • Tuvimos un hijo
  • Me saqué el carné de conducir
  • Me compré un coche
  • Fui a clase a la facultad por última vez, y aprobé la última asignatura.
  • Me cambié de trabajo
  • Se murió un buen y querido amigo

Del enano, mi hijo, mi vástago (suena como facha eso de “vástago”, no?)… Que deciros que no os haya dicho ya? Que lo quiero con locura y me pone de los nervios? Que no para quieto ni dormido? Que cada día hay que tener más cuidado con lo que se le dice (o simplemente se dice delante de él) porque lo pilla todo al vuelo? En fin, no me alargo…
Sólo deciros que como somos humanos y, como buenos humanos, tenemos una capacidad infinita de repetir nuestros errores, hemos decidido formalmente darle un/a hermano/a. Ahora estamos en la fase entretenida del proyecto… luego… Luego ya veremos!

El carné de conducir… Que hacía un wuailon (expresión chilena, viene a ser “pavo” en el sentido de “estar un tanto grandecito para”) de 33 años en plena metrópoli (Barcelona) y sin carné? Pues la verdad es que hasta ese momento no había tenido ninguna necesidad (y, admitámoslo, tampoco dinero…), pero claro, con un hijo en ciernes, subir a la señora a la moto rompiendo aguas, no era plan… Y cascos para neonatos, no hay! Resultó que la parte que mas miedo/mandra me daba era la que al final menos me costo, que era la teórica, aprobé a la segunda creo. La practica fue harina de otro costal, perdí la cuenta de los exámenes que hice y, la verdad, no quiero saberlo (solo pensar en calcular lo que me costó me da mil patadas en las gónadas…). Recuerdo que las practicas las hacía de siete de la mañana a ocho, antes de ir a trabajar (por aquel entonces en Tictacticket, pero iba a cambiar en breve…). Me tocó un profe que era la leche (creo que todos los profes de autoescuela están un poco para allá…). Era violinista, políglota (cinco o seis lenguas creo) y súper cachondo: siempre contándome anécdotas de su pintoresca vida… Guardo buenos recuerdos de esas clases.
Obtuve mi carné el 23 de abril de 2003, Sant Jordi.
Es curioso, podría haberme sacado el carné a los dieciocho, como todo hijo de vecino. Pero resultó que 1989, el año entre mis dieciocho y mis diecinueve fue “el año que fui gilipollas”. Ese año había conseguido mi primer trabajo, con contrato y todo, como camarero en el aeropuerto durante el verano y claro, tenía pasta por un tubo (para mi edad y en comparación con mis amigos), además, había suspendido COU con dos asignaturas, así que me esperaba todo un largo año de… rascarme las gónadas. De hecho me apunté a la autoescuela, pagué la matricula (una pasta)… Y nunca fui a clase, ni siquiera una vez. Ese año no hice nada… de nada! Era la desesperación de mi madre, que me veía tirado en casa todo el día… Dios que paciencia tuvo!
…Pero me estoy yendo por las ramas, prosigamos. 

 El coche… era el paso lógico. Un Opel Meriva del que estamos muy contentos. Lo único que me fastidia es la ecuación:

            Coche + ninio = mierda + trastos

… Todavía no he conseguido despejarla…

Mi última clase en la facultad fue de periféricos. No la recuerdo, por aquel entonces yo ya iba a saco con el tema de la carrera, una por cuatrimestre, hacer las prácticas, hacer el examen y listo. Estudiaba “por internet”, buscando los apuntes basándome en el temario y la verdad no me iba mal… Hasta periféricos! Era tan especifica la jodida que fue imposible encontrar nada en internet. Me puse en contacto con los profes que me ayudaron en lo que pudieron, pero admitieron que sin ir a clase, estaba difícil. Y efectivamente, aprobé las prácticas pero suspendí la teórica. Lo tenía difícil porque mis compañeros de clase tenían, en el mejor de los casos, diez años menos que yo lo que representaba un problema para “tener conocidos” (y sin ir a clase, todavía menos). Me tuve que matricular en febrero 2003 de la dichosa asignatura, en marzo ya trabajaba en Boehringer, que hacer?
Tuve mucha suerte, hable con el profesor que accedió a aprobarme la asignatura si hacía un trabajo sobre algún periférico. Escogí las pantallas LCD (podéis encontrar el PDF aquí: http://www.werwerf.net/docs/tecnologia_lcd.pdf. Jopé, si buscas “tecnología LCD” en google, mi PDF sale el tercero, guau! Si lo buscas sin acento en “tecnología”, sale el sexto…) y en junio de ese año aprobé mi última asignatura… Todavía me quedaba el proyecto final de carrera, pero eso lo dejo para otro mail. 

Me cambie de trabajo. En octubre de 2000 decidí dar un salto arriesgado en mi carrera profesional: irme de responsable técnico a una “startup” (una puntocom vaya) con todo lo que eso suponía… Y vaya si suponía! Con deciros que a los seis meses ya estaba buscando trabajo… Y lo estuve buscando durante los dos años y medio siguientes… Hasta que un buen amigo me dijo que en una farmacéutica del Vallés estaban buscando un DBA Oracle. Jopé, en Sant Cugat, que palo!
Fue una época en la que tuve tres o cuatro opciones con “cara i ulls” y dilapidaba mis vacaciones pidiendo días libres “para ir al médico”. La primera entrevista para Boehringer me caía entre una a primera hora de la mañana en Winterthur (que bien que no me cogieran!) y otra por la tarde en otra “puntocom” (no se ni porqué fui). Fue en una empresa de selección cerca de casa y la recuerdo interminable: dos test, una entrevista personal, me hicieron esperar un huevo… La verdad, no tenía ninguna esperanza. Pero resultó que me llamaron para una segunda tanda esta vez en Sant Cugat (esto tenía mejor pinta). Ahí estaba yo, trajeado esperando que una tal Lidia me viniera a buscar para la entrevista… Y después de esa tuve una tercera (y última), no recuerdo la fecha, pero se que era martes. En esta entrevista me encontré con un señor muy afable (Oriol) y un señor de pelo cano muy serio (Jesús) en la que no pararon de hacerme preguntas y alternar el castellano con el catalán y el inglés… Debí de gustarles a todos porque al poco recibía en casa el precontrato para firmarlo… Y el resto es historia (que contaré en otro mail).

He dejado para lo último lo más triste: la pérdida de un amigo. Lo recuerdo muy bien porque no pude ir a su entierro ya que tenía una entrevista de trabajo en Sant Cugat, la definitiva.
Por aquel entonces, sin saber porqué (al menos yo no lo supe y no me interesa saberlo), Davyd Luque nos dejó.
Recuerdo que tenia que ir a esquiar y que durante unos días nadie supo de el, cuando tuvimos noticias, ya no estaba.
Para aquellos que no conocieron a Davyd (si, Davyd con y griega, aunque el Word se empeñe en corregirlo), era un amigo que conocí en la facultad en mi segundo año de carrera (que no en segundo de carrera… No es lo mismo. Los que hayas ido a la FiB sabéis de que hablo…). El era “el becario”, el primero, el primigenio. Fue el primero en entrar en el laboratorio de cálculo de la UPC a trabajar (smarties: igual me equivoco y no era el primero, pero lo recuerdo así, sorry… En mi descargo puedo decir que fue el primero que conocí). Luego vino una larga estirpe de becarios que pasamos a ocupar varios puestos clave en la UPC… como becarios…
Davyd era una persona afable, grandota, con barba y gafas, simpático, extremadamente inteligente, raro como el solo, no soportaba el tomate (el de comer, no me refiero al programa de la tele), friki como pocos, siempre dispuesto a echar una mano, siempre dispuesto a hackear algo… De aquellas personas que no olvidas, y no lo he olvidado.
De vez en cuando (como ahora) lo recuerdo, lo visualizo. Siempre con una sonrisa y con ese movimiento de manos que hacía con sus largos dedos… Aprendí muchas cosas con el y compartimos no pocas risas y partidas de rol… Tenía lo suyo, como todos, y a veces no era fácil entenderle, pero me quedo con lo bueno…
Después de todos estos años todavía tengo su contacto en mi Outlook…Una buena amiga me ha dicho que debería borrarlo, pero todavía no puedo… Tal vez después de que hayas leído este mail pueda hacerlo.
De todas maneras, cada vez que se acerca marzo, me acuerdo un poco más de Davyd.

En fin, esto es todo por hoy, creo que esta vez me he pasado un poco, pero bueno, os doy material hasta la próxima.

Algunos me habéis contestado diciéndome que os gustan mis historias, os lo agradezco y eso me anima a continuar dándoos la vara… Por vuestra propia seguridad no voy a decir quien ha sido, no sea que los que están hasta las narices de mis mails quieran tener “unas palabritas” con vosotros…
 

Cinco años… como pasa el tiempo!

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